miércoles, 9 de diciembre de 2015

Expiden decreto de plan de manejo en los cerros orientales

Es el primero de dos decretos para evitar la expansión de la ciudad hacia el oriente.

 
El decreto se ocupará de las zonas donde no hay una densa urbanización.
Foto: Felipe Caicedo / EL TIEMPO
El decreto se ocupará de las zonas donde no hay una densa urbanización.
Cerca de 526 hectáreas de los cerros orientales que atraviesan cinco localidades de Bogotá ya cuentan con un plan para hacer recuperación ecológica, crear espacio público y regularizar las viviendas y construcciones existentes en el área conocida como de ocupación pública prioritaria.
Se trata del decreto 485 del 2015, con el que además se prohíben las construcciones nuevas, a menos de que se trate de equipamientos culturales o para la recreación y la educación ambiental y que además no tengan más de dos pisos de altura.

Durante el primer año, en el 2016, se intervendrán 19 hectáreas en las que hoy hay viejas canteras, áreas de vegetación natural, pastos y plantaciones de bosque y de agricultura. Ahí se harán parques, se hará conservación de los caminos reales, obras de mitigación y recarga de acuíferos.
También se mejorarán los 40 kilómetros de senderos peatonales existentes en los cerros, en las localidades de Usaquén y Chapinero y se construirán 40 kilómetros más, para completar 80 kilómetros.
"Con esto cumplimos la orden del Consejo de Estado de preservar a los cerros como un espacio público, evitar que la ciudad crezca hacia los cerros y se haga conservación ambiental de este lugar que es un referente de la ciudad", explicó el secretario de Planeación, Gerardo Ardila. 
El funcionario además señaló que ya está en proceso otro decreto paa otra area de los cerros que corresponde a la consolidación urbana. "Esperamos poder expedirlo este año, pero hay factores externos que no dependen de nosotros", agregó.

REDACIÓN BOGOTÁ

'La crisis económica desplazó el interés en el cambio climático'

La escritora y activista Naomi Klein y el cineasta Avi Lewis, buscan generar conciencia ambiental.

 
Imagen de la película 'This Changes Everything' ('Esto lo cambia todo'), en la que unas personas protestan contra una central eléctrica en Sompeta (India).
Foto: Archivo particular
Imagen de la película 'This Changes Everything' ('Esto lo cambia todo'), en la que unas personas protestan contra una central eléctrica en Sompeta (India).
Seth MacFarlane y Pamela Anderson comparten una causa, pero no aquella de tipo judicial que surgió cuando la actriz demandó al creador de ‘Padre de familia’ por un chiste sobre ella. Ambos, junto al director Alfonso Cuarón, el director Danny Glover y el artista urbano Shepard Fairey ejercen de productores de la película ‘This Changes Everything’ (‘Esto lo cambia todo’), el documental que complementa el libro homónimo de la escritora y activista canadiense Naomi Klein.
Audiovisuales sobre los acuciantes problemas medioambientales que amenazan el mundo hay muchos, pero el dirigido por el esposo de Klein, el periodista y director Avi Lewis, resalta el valor de la comunidad en la lucha para frenar los desatinos del sistema social, económico y político en el que vivimos. (Lea también: Los más ricos del mundo emiten la mitad de los gases contaminantes)

¿En qué momento surgió la idea de rodar la película?
Naomi Klein: Muchos documentales realizados a partir de un ‘best seller’ de no ficción arrancan una vez publicado el libro, con lo que el proceso genuino de descubrimiento durante la investigación termina siendo recreado para la cámara. A mí me toma cinco años escribir un libro, así que, una vez finalizado, no quiero volver sobre lo mismo. De modo que desde el mismo momento en que surgió la idea de la escritura, Avi empezó a filmar.
Avi Lewis: A ambos nos despierta mucha pasión tanto la crisis medioambiental como los daños que las industrias extractivas infligen a las comunidades. Resulta muy emocionante que la gente se enrole para cambiar el mundo en contra de grandes compañías y gobiernos. Y los cineastas necesitamos ver este proceso y sacar un primer plano de cuando una persona decide luchar.
¿En qué difiere el acercamiento fílmico del literario?
NK: Cuando en el 2004 filmamos ‘The Take’, en Argentina, el documental sobre cómo los trabajadores habían ocupado las fábricas abandonadas, se habían convertido en copropietarios y las habían vuelto a poner en funcionamiento, me percaté de que lo que una película transmite es la idea de un colectivo que trabaja unido en pos de algo. Una de las cosas que más sensación de desesperanza provoca en las personas con respecto al cambio climático es que se sienten solas, así que con ‘The Take’ quisimos mostrar un ejemplo de personas que cambian sus circunstancias. Las películas retratan mejor los movimientos que los libros, cuyo fuerte son los argumentos.
El libro se subtitula ‘Capitalismo contra el clima’ y, sin embargo, la palabra capitalismo se dice casi al final del filme, ¿por qué?
AL: Quería que el vínculo entre los problemas ambientales y el modelo económico que conduce a la explotación de la tierra se revelara a lo largo del metraje. La primera vez que alguien emplea la palabra capitalismo es en el minuto 45, cuando una mujer griega afirma que tenemos que afrontar el meollo del problema. Cuando Naomi le pregunta cuál es, la señora afirma un tanto avergonzada: “El capitalismo”. Esa vacilación resulta muy significativa. El capitalismo es el sistema en el que vivimos, el aire que respiramos y nos conforma en nuestro yo más íntimo, como consumidores, y el no poder mantener una discusión seria al respecto es para reflexionar. (Vea: El Protocolo de Montreal, una decisión que salvó a la Tierra)
¿Es posible utilizar ciertos mecanismos de manera constructiva dentro del capitalismo?
NK: Sí. El mecanismo de autorregulación de los mercados ayuda a superar la dependencia de los combustibles fósiles, pero no podemos confiar en que los mercados hagan el trabajo por nosotros. El capitalismo es un sistema increíblemente resiliente; podemos contar con un floreciente mercado de energías renovables que implique disminución de los precios, sin que por ello se deje de cavar para encontrar combustibles fósiles. Las compañías petroleras son las más poderosas del mundo. Que exista una alternativa de energía verde no significa que el capitalismo va a cambiar las cosas.
¿Cuál es el papel del cine en ese reencauzamiento del camino?
NK: No ofrecemos respuestas, planteamos preguntas. Los documentales estimulan las conversaciones.
¿Y qué tan peligroso es ejercer de activista que señala verdades inconvenientes?
NK: Jeremy Corbyn acaba de ser elegido líder del partido laborista (en el Reino Unido) y Bernie Sanders se va a enfrentar a Hillary Clinton (en EE. UU.). Seguro no ganará, pero refleja que el deseo popular por el cambio va más allá de la versión extendida sobre el peligro de las verdades inconvenientes. (Además: Las diferencias que estancan el pacto por el clima en París)
¿Qué hay que decir sobre los movimientos cívicos que se están transformando en partidos?
AL: La clase política parece anclada en modelos antiguos, como los combustibles fósiles, tal vez porque, como sucede en EE. UU., el Gobierno es financiado por las empresas que los producen, o porque no pueden imaginar una solución que supere una visión de la política como el arte de lo posible. Mientras tanto, la gente muestra un apetito por un vuelco radical y se lanza a las calles para exigir un cambio de paradigma. Así lo demuestran movimientos como Occupy Wall Street, en EE. UU., Syriza en Grecia o Podemos, en España. Tienen opiniones que no siempre coinciden, pero también el deseo de obligar al sistema político a actuar.
¿Les preocupa ese salto a la acción política?
AL: Se corre el riesgo de que la política corrompa a la gente, pero los movimientos sociales se han mantenido al margen de la política durante mucho tiempo. Y la razón por la que han entrado en ese terreno es que se sentían frustrados porque no lograban avances desde afuera. (Lea: El permafrost: la bomba climática para el mundo)
NK: Nuestra mayor esperanza es que hay un gran movimiento de cambio en Europa que supone una importante alternativa a la oleada creciente de fascismo. París acoge la próxima cumbre del clima, y es un momento crítico para que los movimientos y el discurso antiausteridad se reúnan en torno al problema medioambiental, porque se encuentran muy divididos.
Pablo Iglesias (líder de Podemos) afirma que la gente no puede preocuparse por el cambio climático si lo que le urge es tener comida sobre la mesa, y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, nunca habla sobre el tema. En el libro incluyo una cita suya: “Antes se solía comentar, pero desapareció de la conversación cuando la crisis económica golpeó”. Sin embargo, ambos frentes están ligados, porque en los países del sur de Europa que afrontan la austeridad (España, Italia y Grecia) se les está forzando a consumir más petróleo.
La gente está tan pendiente del aspecto social de la austeridad, que no presta atención a que este sistema que está atacando los estándares de vida también está agrediendo al planeta. Así que espero que esta película y esta cumbre hagan brotar las conversaciones, porque estamos viviendo un momento crítico.
BEGOÑA DONAT
Para EL TIEMPO

Magnate y ecologista Douglas Tompkins muere en accidente en Chile

El creador de las marcas Esprit y The North Face sufrió una hipotermia tras volcarse en un kayak.

 
El millonario Douglas Tompkins.
Foto: REUTERS
El millonario Douglas Tompkins.
El millonario ecologista estadounidense y creador de las marcas de ropa Esprit y The North Face, Douglas Tompkins, de 72 años, murió este martes a causa de una hipotermia tras sufrir un accidente en un kayak, mientras realizaba una expedición junto a otros dos estadounidenses en las aguas del Lago Carrera, en la región de Aysén, al sur de Chile.
"Tompkins sufrió una severa hipotermia y en esas condiciones fue muy difícil de superar para él", informó Carlos Salazar, médico de urgencias del hospital de la ciudad de Coyhaique, a donde fue trasladado luego de sufrir el accidente.

El accidente ocurrió pasado el mediodía de este martes, cuando fuertes vientos causaron el volcamiento de dos kayaks que iban tripulados por seis extranjeros, que fueron rescatados por una barcaza de la Marina chilena.
Tompkins dejó sus negocios y se instaló en Chile desde 1990 para meterse de lleno en la conservación de la biodiversidad y la vida silvestre de la Patagonia y ha donado a Chile y Argentina unos 8000 km2 de tierras. Además, creó fundaciones y parques naturales. Su último legado iba a ser la entrega al estado chileno del parque Pumalín, de unas 300.000 hectáreas.
Desde la Fundación Pumalín, se indicó que los restos de Douglas Tompkins serán cremados y que la familia proyecta realizar un recorrido con sus cenizas por los parques y obras que desarrolló, para finalmente esparcirlas en Puerto Chacabuco.
Gobierno y personalidades chilenas lamentan su muerte
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, señaló que Tompkins fue un hombre innovador y generoso en la protección del patrimonio natural del planeta.
"Vivió en Chile veinticinco años, pero su obra es de importancia global y su verdadera vocación fue la filantropía, algo que en nuestro país es todavía relativamente desconocido y poco común", dijo Bachelet.
En tanto, el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, afirmó que "tenemos mucho pesar por el fallecimiento de Douglas Tompkins. Creemos que él materializó un aporte muy sustantivo en concretar proyectos, en impulsar la participación de privados en la preservación y conservación del patrimonio natural".
"Lo pudo hacer con proyectos muy concretos, como el Parque Yendegaia, el Santuario de la Naturaleza de Pumalín. Nos quedamos con lo mejor de él, que es su legado, que es su aporte a la conservación privada en nuestro país", añadió la autoridad.
Para el expresidente chileno Ricardo Lagos (2000-2006), la muerte de Tompkins "es una pérdida lamentable para Chile" y destacó, en una declaración de prensa, que el magnate "llegó a nuestro país porque su belleza natural lo impactó. Descubrió la hermosura de los bosques milenarios del sur, esos bosques templados que ya no existen en el mundo, salvo en nuestra Patagonia".
EFE y AFP


Conferencia del clima avanza hacia acuerdo con un nuevo borrador

La Presidencia francesa informó que se distribuirá un texto más corto.



Intervención del presidente asignado de Francia, el ministro Laurent Fabius, en Le Bourget, cerca a París.
Foto: REUTERS
Intervención del presidente asignado de Francia, el ministro Laurent Fabius, en Le Bourget, cerca a París.
Los 195 países que participan en la Conferencia del Clima de París (COP21), consiguieron reducir considerablemente el número de puntos pendientes de un acuerdo contra el cambio climático, informó este miércoles la presidencia francesa, que distribuyó un nuevo borrador.
El texto pasó de 43 a 29 páginas y la cantidad de corchetes (opciones) "se redujeron en tres cuartos", dijo el ministro francés de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, quien aclaró sin embargo que aún quedaban "puntos importantes por acordar".